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MENSAJES A LA IGLESIA

Dios teniendo un Encuentro con su Iglesia.


Tu mejor oportunidad

En la vida tenemos la bendición de un sin fin de oportunidades, para: tener una familia, crecer bajo su protección, estudiar, casarse, tener hijos, prosperar y ver el esfuerzo de los años pasados, en la ancianidad. Pero muchas personas dejan pasar grandes oportunidades, y al paso del tiempo, se arrepienten, por no haberlas aprovechado.

Dios le muestra en este momento cuatro preciosas oportunidades:

1. Oportunidad de un encuentro. Jeremías 29:13

2. Oportunidad de reconciliación. 1 Juan 1:9

3. Oportunidad de restauración. Jeremías 15:19

4. Oportunidad de provisión. Filipenses 4:19

Las oportunidades quizá nunca vuelvan a presentarse de la misma manera, en el mismo lugar, o con las mismas personas; y no aprovecharlas, es perder tiempo precioso y tener que esperar por nuevas oportunidades.

La Biblia nos muestra el ejemplo de alguien que perdió una oportunidad:

“Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!” Lucas 15:17

Aproveche cada oportunidad que Dios le da. Aprecie el vivir en este país y las múltiples oportunidades que le brinda para prosperar y disfrutar una mejor vida. Disfrute a su familia, sea cual sea su situación y agradezca a Dios por la iglesia donde el Señor le ha añadido; disfrútela, comprométase y dese con todo a ella.

¡No sea de los que valoran las oportunidades cuando las han perdido!

El Poder del Ayuno y la Oración

El ayuno y la oración son dos prácticas no muy comunes, no populares, y ni seguidas, ni vividas por la gran mayoría de los creyentes.

Fueron armas poderosas para el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento; y practicadas y enseñadas por Jesús como un instrumento de poder, para lograr fortaleza, y conquista, ante las debilidades, luchas, desánimos y momentos de angustia.

¿Usted ayuna y ora?; ¿Cada cuándo?; ¿Con qué propósito?; ¿Junto a quién? ¿Ha encontrado respuestas?

Debemos considerar el ayuno:

- Ante el pecado. 2 Samuel 12:16

- Como arma de poder. Ester 4:16

- Al confesar pecados. Nehemías 9:1

- Ante una mala decisión. Daniel 6:18

- Al creer y buscar el favor de Dios. Jonás 3:5

- Para lograr liberación. Mateo 17:21

El ayuno y la oración son dos armas poderosas en las manos del creyente, que deben de ser usadas cotidianamente. La Biblia nos muestra el poder de ello:

“Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, Proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.” Jonás 3:5

El 18 y 19 de Septiembre tendremos nuestro Encuentro de Mujeres, y como iglesia hemos proclamado 40 Días de Ayuno y Oración, buscando dirección, liberación, arrepentimiento, sanidad, y fortaleza para nuestras mujeres.

Creemos que este Encuentro será de gran impacto espiritual en la vida de la iglesia y clamamos por un poderoso derramamiento del Espíritu Santo.

¡Cuando nos unimos como iglesia ayunando y orando, desatamos el poder de Dios!

Un Encuentro Real con Dios.

Si usted le pregunta a una persona, ¿Ha tenido un encuentro con Dios? Muchos contestarán a la ligera que ¡Sí! Y si le pregunta lo mismo a un cristiano, le dirá:

¡Desde luego que sí! Muchos dicen haber tenido un encuentro con Dios, pero no muestran evidencia de ello.

Un encuentro real con Dios, trae:

• Un cambio radical en la persona.

• Un espíritu de servicio auténtico.

• Un deseo de conocer más y más de Dios.

• Un anhelo de ser usado por Dios.

• Una búsqueda auténtica de Dios.

• Una consagración total a Dios.

El Espíritu Santo manifiesta su poder en aquel creyente que tiene un encuentro personal y real con Dios; transforma su vida, le da y manifiesta sus dones en él, y le usa de manera poderosa, constante y renovada cada día.

La Biblia nos muestra al apóstol Pablo como un ejemplo de ello:

“Yo encerré en la cárcel a muchos de los santos. … no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié.” Hechos 26:9-23

¿Ha tenido usted un encuentro real con Dios? ¿Cuál es la evidencia en su vida? ¿Lo ve en usted? ¿Lo ven los que están a su alrededor? ¿Se ve en su iglesia?

Usted tiene hoy una preciosa oportunidad, para que pase de tener solamente una experiencia religiosa con Dios, a tener un encuentro real con él. Lo que Jesús hizo por usted en la cruz del Calvario, le demanda un encuentro real con él.

¡No basta solo con cantar, repetir frases religiosas, o asistir al templo!

¡Se necesita un encuentro real, evidente y fructífero con Jesús!

Renunciando a la Derrota.

Muchos cristianos experimentan derrota en diversas áreas de su vida.

Si definimos la derrota, podemos verla como un resultado negativo en algo emprendido, pero tengamos ánimo, porque todas las cosas nos ayudan a bien a todos los que amamos a Dios; nuestro mal se convertirá en bien y el Señor siempre se manifestará en nuestros momentos difíciles o de adversidad. Perseveremos y confiemos.

Lo más sencillo ante la derrota, es:

- Abandonar, o dejar lo emprendido.

- Echarle la culpa a otros.

- Buscar cosas menos difíciles.

- Refugiarse en la irresponsabilidad.

- Cambiarse de ciudad o país.

Jesús nos dice en La Biblia que imitemos su espíritu de conquista:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Todos tenemos una batalla diaria que librar, y la podemos enfrentar solos, o tomados de la mano del Señor:

+ Pelearán contra ti, pero no te vencerán. Jeremías 1:19

+ Dios peleará por ti. Éxodo 14:14

+ Los has vencido por quien eres. 1 Juan 4:4

Aunque en tus batallas diarias no veas victoria, no te des por derrotado, levántate. Mira tus circunstancias como oportunidades para ver el poder de Dios obrando en tu vida, la de tu familia y en tu iglesia.

¡Nuestro ejemplo en la batalla es Jesús!

¡Levántate y no te dejes vencer por la derrota!

Desarrollando un Espíritu de Conquista.

Nuestro ejemplo a seguir en medio de la lucha diaria es Jesús. El hizo su obra completa, sellándola en la cruz del Calvario.

En nuestras fuerzas es imposible alcanzar victoria en todo lo que constantemente enfrentamos. Jesús es más grande que cualquier opresión, demonio, o persona que esté contra nosotros, y eso nos debe de impulsar a desarrollar un espíritu de conquista. No importa la plaga, virus, problema, conflicto, principado, potestad, o gobernador de las tinieblas, que se nos presente, porque en Cristo tenemos la victoria.

Hoy en día, necesitamos un espíritu diferente, ante:

- La enfermedad, cualquiera que sea.

- La dificultad, para encontrar trabajo.

- La crisis financiera, escasez, o deudas.

- La demanda o trámite legal.

- La crisis familiar o personal.

Jesús nos dice en La Biblia que imitemos su espíritu de conquista:

“He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado....” Marcos 10:33-34

Los creyentes debemos de vivir avanzando y conquistando con el poder de la sangre de Cristo, todos los días. Tenemos poder para vencer en el nombre de Jesús.

1. Jesús nos dio un gran ejemplo. Lucas 4:30

2. En el corazón de David había ese poder. 1 Samuel 17:32

3. A Pablo, ese poder lo mantenía y fortalecía. Hechos 14:18

No querer avanzar y conquistar, muestra un espíritu de mediocridad y de derrota.

¡Nuestro Dios es poderoso!

¡Y tenemos Su poder para avanzar con un espíritu de conquista!

Alcanzando tu Generación

Es una gran bendición vivir estos tiempos tan cambiantes y conflictivos.

Son los tiempos para los que Dios nos ha preparado, para poner en práctica nuestro llamado e impactar esta generación.

¿Cómo podemos lograrlo?

1. Evaluando el uso del poder de Dios. Hechos 1:8

2. Haciendo el trabajo donde estamos. Mateo 9:37

3. Haciendo la voluntad de Dios. Mateo 7:21

4. Obedeciendo el mandato de Dios. Mateo 28:18

En la Biblia vemos cómo Jesús impactaba su generación:

“Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” Lucas 19:5

Hay grandes obstáculos para poder impactar nuestra generación, tales como:

- La indiferencia y falta de compasión por el que sufre. Lucas 10:31

- La pasividad y el conformismo ante lo que otros padecen. Lucas 10:32

Estos obstáculos los podemos vencer si seguimos el ejemplo del hombre que tuvo compasión, Lucas 10:33.

Tenemos una gran responsabilidad ante Dios, y es darnos por el que sufre, por el que no tiene esperanza, por el que no encuentra una salida ante su diario vivir, y esto, sin importar el costo que tengamos que pagar por ello.

Esta generación clama por cambios:Es una gran bendición vivir estos tiempos tan cambiantes y conflictivos.

Son los tiempos para los que Dios nos ha preparado, para poner en práctica nuestro llamado e impactar esta generación.

¿Cómo podemos lograrlo?

1. Evaluando el uso del poder de Dios. Hechos 1:8

2. Haciendo el trabajo donde estamos. Mateo 9:37

3. Haciendo la voluntad de Dios. Mateo 7:21

4. Obedeciendo el mandato de Dios. Mateo 28:18

En la Biblia vemos cómo Jesús impactaba su generación:

“Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” Lucas 19:5

Hay grandes obstáculos para poder impactar nuestra generación, tales como:

- La indiferencia y falta de compasión por el que sufre. Lucas 10:31

- La pasividad y el conformismo ante lo que otros padecen. Lucas 10:32

Estos obstáculos los podemos vencer si seguimos el ejemplo del hombre que tuvo compasión, Lucas 10:33.

Tenemos una gran responsabilidad ante Dios, y es darnos por el que sufre, por el que no tiene esperanza, por el que no encuentra una salida ante su diario vivir, y esto, sin importar el costo que tengamos que pagar por ello.

¿Qué hará usted?

El valor de un alma

El valor de un alma es incomparable. Su precio muestra el amor de Dios, al dar a su único hijo para morir por ella. Miles de almas mueren cada día sin haber experimentado el amor de Dios y esto se debe:

- A que nadie les habló de Jesús.

- A que muchas iglesias no han salido de su comodidad para ir a las almas.

- A que muchas personas viven apartadas de Dios y nada quieren saber de él.

No podemos permanecer con los brazos cruzados ante la multitud de almas que van camino a la muerte eterna. Tenemos que ser sensibles ante los que sufren sin Cristo y no ven otro camino en su diario vivir

En la Biblia vemos el valor de un alma:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

La indiferencia del pueblo de Dios mantiene al mundo cautivo, sin darle la oportunidad a las almas a que conozcan la verdad de la salvación. ¿Qué debemos de hacer?

* Ponernos a trabajar con lo que Dios nos ha dado. Éxodo 4:2

* Salir todos y traer almas a la iglesia. Lucas 14:23

* Servir a cada alma nueva que llegue a la iglesia. Gálatas 5:13

* Invertir nuestros recursos para llegar a las almas. Hechos 3:6

Un alma tiene un gran valor: ¿Estamos dispuestos a salir y dar todo por ellas?